Historia

Las discusiones que se dieron a nivel internacional durante la década de 1960 enfocaron el rol de los medios masivos de comunicación para el desarrollo nacional. En concordancia con ello, el Concilio Vaticano II promovió la concientización dentro de la Iglesia Católica acerca de la importancia de la comunicación, tal como lo expresó en el Decreto sobre los Medios de Comunicación Social "Inter Mirifica" (1963). Consecuentemente las iniciativas mediáticas pastorales y comunitarias se multiplicaron alrededor del mundo, al mismo tiempo que se profundizó la necesidad de las agencias de cooperación europeas de contar con asesoramiento profesional adecuado a fin de apoyar tales proyectos comunicacionales.  

En este marco, el 16 de junio de 1969 se funda el Consejo Católico para los Medios (CAMECO) como una iniciativa de las organizaciones internacionales de medios de comunicación católicos: UCIP (Prensa), OCIC (Cine y audiovisuales), UNDA (Radiodifusión) - OCIC y UNDA hoy fusionadas en  SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la Comunicación) - y la Conferencia Episcopal Católica Alemana, para aconsejar a las agencias de ayuda en el campo de los medios de comunicación. De acuerdo al estatuto de CAMECO, su principal objetivo fue desde entonces "la promoción del trabajo de la Iglesia Católica  en el campo de la comunicación social en los países en vías de desarrollo, principalmente a través de asesoramiento, planificación, asistencia en educación y capacitación".

Los servicios de CAMECO fueron rápidamente solicitados por agencias de cooperación de otros países, incluyendo aquellas que se encontraban trabajando en el campo del desarrollo social, como así también las orientadas a actividades pastorales. El porcentaje de solicitudes presentadas directamente por contrapartes ha crecido continuamente en el transcurso de los años. Entretanto estos "asesoramientos directos" ascienden a la mitad de todos los proyectos.